Carney opta por hacer frente a Trump, a pesar de los peligros
El primer ministro canadiense, Mark Carney, optó por plantar cara a Donald Trump rechazando un acuerdo comercial considerado "injusto", una postura que coincide con la opinión pública, cansada del acoso estadounidense, pero que podría resultar económicamente arriesgada.
Tras semanas de negociaciones con la Casa Blanca para finalizar un acuerdo comercial y evitar aranceles punitivos adicionales, Carney dio por terminadas las conversaciones justo antes de que expirara el ultimátum del presidente de Estados Unidos.
Como resultado, este sábado entraron en vigor aranceles estadounidenses del 50% sobre importaciones canadienses por un valor total de 20.000 millones de dólares. Este mismo sábado, Carney anunció medidas de represalia por el mismo monto.
"No permitiremos que ningún país decida nuestro futuro", insistió el viernes. "Nuestro gobierno comprendió antes que muchos otros" que Estados Unidos "utilizaría la integración económica como arma" y que, "a veces", sus promesas "estaban escritas con tinta invisible", añadió ante periodistas el sábado.
En el Foro Económico Mundial de Davos, en enero, el discurso del primer ministro canadiense fue interpretado como un llamado a no aceptar como inevitable la fractura del orden mundial provocada por la administración Trump.
"Las potencias medianas deben actuar juntas, porque si no participamos en las negociaciones, seremos el plato principal", afirmó.
-"Línea dura".
Desde el viernes por la noche, el exgobernador del banco central ha recibido el apoyo unánime de la dirigencia política canadiense.
El líder de la oposición conservadora, Pierre Poilievre, instó a los canadienses a "mantenerse unidos" para defender a Canadá de "estos ataques injustos".
Según el Globe and Mail, "Mark Carney finalmente siguió la señal de la opinión pública canadiense en lugar de caer en la trampa del presidente estadounidense". Una encuesta publicada a principios de esta semana reveló que el 56% de los canadienses está a favor de una "línea dura" y del fin de las "concesiones" a Washington.
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025, Canadá se ha encontrado en primera línea de la guerra comercial iniciada por el presidente estadounidense, quien ha manifestado repetidamente su intención de convertir a su vecino en el "estado número 51" de la Unión.
Esta retórica generó un fuerte rechazo en Canadá, donde la mayoría de las provincias, que ostentan el monopolio de la venta de alcohol, han retirado los vinos y licores estadounidenses de sus estantes.
En este contexto, el primer ministro recibió en los últimos meses llamados a utilizar la energía como herramienta de presión contra Estados Unidos, algo a lo que se ha negado hasta ahora.
"No creo que quieran que dejemos de enviarles esta energía", reflexionó crípticamente el sábado, señalando que el petróleo canadiense, extraído de las arenas bituminosas de Alberta, representa casi el 60% de las importaciones de crudo de Estados Unidos.
- Costo económico real -
Estados Unidos sigue siendo, con diferencia, el principal socio comercial de Canadá, y las ventas a su vecino representan actualmente alrededor del 70% del total de la exportaciones del país.
Los aranceles estadounidenses ya han tenido un impacto significativo en sectores estratégicos como el acero y el transporte.
Enfrentarse a Trump no está exento de riesgos para Carney, quien confía en que su estrategia de diversificar las alianzas comerciales permitirá a Canadá reducir su dependencia de su vecino.
Si bien los nuevos aranceles estadounidenses afectan solo al 5% de las exportaciones canadienses a Estados Unidos, el costo económico del aumento es real y se sentirá especialmente en Quebec y Ontario, los motores económicos del país, según analistas del banco RBC.
Más allá de este impacto inmediato, la imprevisibilidad de la política del gobierno de Trump hacia Canadá está afectando la confianza empresarial en todos los sectores expuestos al comercio internacional, no solo en aquellos directamente afectados por los aranceles, añaden.
Trevor Tombe, profesor de economía en la Universidad de Calgary, estima en su cuenta en la red social X que estos aranceles estadounidenses del 50% provocarán la pérdida de 90.000 empleos.
H.Lange--BVZ