Pacientes en hospital de Gaza quieren que Médicos Sin Fronteras continúe su misión
"Ellos se quedaron con nosotros durante toda la guerra", dice Adam Asfur, un niño con el brazo izquierdo marcado por esquirlas de proyectil, ante la posibilidad de que la ONG Médicos sin Fronteras (MSF) tenga que abandonar la Franja de Gaza.
Las autoridades israelíes ordenaron a 37 organizaciones extranjeras, incluyendo a MSF, retirarse a inicios de marzo tras su negativa a entregar a Israel la lista de sus empleados palestinos.
La medida, unánimemente condenada por la comunidad internacional, obedece supuestamente a cuestiones de seguridad, pero tiene graves consecuencias para los pacientes.
"Cuando supe que es posible que dejen de trabajar, me puse muy triste", agrega Adam, herido el 1 de septiembre durante un bombardeo.
Alrededor de él y su madre hay otras camas, más pacientes, muchos de ellos niños. Todas las personas consultadas por AFP dijeron esperar que MSF obtenga una prórroga.
Empleados de la ONG recorren los pasillos del hospital, uno de los últimos que funcionan en el territorio palestino, donde los camiones de ayuda tienen dificultades para ingresar, pese a la tregua entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamás, que empezó en octubre.
- "No es realista" -
"Dale un beso a la señora", le dice Fayruz Barhum a su nieto, Joud, mientras Claire Nicolet, coordinadora de emergencias de MSF, sale de su habitación en el hospital Nasser, en el sur de la Franja de Gaza.
Barhum insiste en la importancia de mantener una "atención continuada" para el pequeño de 18 meses, que tiene el cuerpo y el rostro quemados por agua hirviendo.
"Su estado era muy grave, ahora está considerablemente mejor. Las secuelas de las heridas en la cara se han atenuado mucho", comenta mientras mira al niño, que lleva la cabeza vendada y una compresa en la mejilla.
La ONG dice estar a cargo de al menos el 20% de las camas en la Franja de Gaza, donde realizó más de 80.000 consultas y más de 10.000 partos en 2025.
Claire Nicolet considera que "no es realista" salir en dos meses sin que haya consecuencias sanitarias graves.
Esta veterana del trabajo humanitario, con numerosas misiones a cuestas, cita a grandes rasgos las actividades de la organización: pediatría, tratamiento de quemaduras, distribución de agua potable a una población exhausta tras más de dos años de guerra.
"Tenemos más de 20 centros de salud", apuntó. "Es casi imposible encontrar una organización que venga a sustituir todo lo que hacemos".
- "El mayor tiempo posible" -
El futuro de los equipos a corto plazo es incierto. "Por el momento continuaremos trabajando el mayor tiempo posible", afirma Kelsie Meaden, encargada de la logística.
"Entre los desafíos que enfrentamos está la imposibilidad de hacer ingresar nuevo personal internacional a Gaza, así como suministros", explicó en el hospital Nasser.
"Aún no nos hemos quedado sin material, pero inevitablemente nos enfrentaremos a situaciones de escasez", agregó.
Varias fuentes humanitarias confirmaron a la AFP que al menos tres empleados extranjeros de oenegés, cuyos expedientes fueron rechazados por Israel, fueron expulsados del paso fronterizo de Kerem Shalom, en el sur de Gaza.
El Ministerio de la Diáspora israelí, a cargo de las oenegés, acusa a los empleados de MSF de tener vínculos con los movimientos armados palestinos, algo que la organización desmiente.
Por su parte, Israel ha acusado a Hamás de utilizar los hospitales, protegidos por el derecho internacional, para esconder armas y combatientes. El ejército los ha bombardeado con frecuencia.
En tanto, en el hospital Nasser, los trabajadores sanitarios, algunos con batas de MSF, continúan su labor. Leen informes médicos, examinan heridas y, a veces, juegan con algún niño.
Sentado en la cama de su hijo, tratado hace tres semanas por quemaduras, Iyad Yussef, se aferra a creer: "Dios les recompensará".
E.Ludwig--BVZ