El gobierno sirio recuperó control de Alepo tras desalojar a combatientes kurdos
El gobierno sirio aseguró el domingo el control de Alepo, en el norte del país, tras días de combates en los barrios de población kurda y la evacuación de cientos de combatientes hacia las zonas autónomas administradas por esta minoría.
Los enfrentamientos, los más violentos en la segunda mayor ciudad siria desde la caída del presidente Bashar al Asad, en diciembre de 2024, fragilizan el precario proceso de transición en un país marcado por casi 14 años de guerra civil.
Estos choques se producen en un momento en que las negociaciones para implementar un acuerdo alcanzado en marzo de 2025, que busca integrar las instituciones civiles y militares de la administración autónoma kurda están en punto muerto.
Tras negarse durante largas horas a rendirse, los combatientes kurdos atrincherados en su último bastión de Sheij Maqsud abandonaron finalmente Alepo durante la noche, embarcando en autobuses con destino al noreste.
Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dirigidas por kurdos, anunciaron la evacuación de sus combatientes de los dos distritos de Alepo donde estaban atrincherados.
"Hemos llegado a un acuerdo que ha conducido a un alto el fuego y ha permitido la evacuación de los mártires, los heridos, los civiles atrapados y los combatientes de los barrios de Ashrafieh y Sheij Maqsud hacia el norte y este de Siria", anunciaron las FDS en un comunicado.
La agencia oficial siria SANA confirmó que "los autobuses que transportaban al último grupo de miembros de la organización FDS han abandonado el barrio de Sheij Maqsud en Alepo".
El acuerdo se alcanzó "gracias a la mediación de partes internacionales para poner fin a los ataques y las violaciones cometidas contra nuestro pueblo en Alepo", afirmaron las FDS.
Horas antes, Estados Unidos instó al gobierno sirio y a las fuerzas kurdas a retomar el diálogo tras los combates que obligaron a decenas de miles de personas a dejar sus hogares en Alepo.
En total, las fuerzas sirias evacuaron de Alepo a 419 combatientes, 59 de ellos heridos, indicó a AFP un responsable del Ministerio del Interior bajo condición de anonimato, así como “personas muertas” cuyo número no precisó.
- Promesas de venganza -
A seis horas por carretera de allí, en la ciudad kurda de Qamishli (noreste), cientos de personas recibieron a los combatientes con ira y promesas de venganza, según un equipo de AFP en el lugar.
"Vengaremos Sheij Maqsud, vengaremos a nuestros mártires", lanzó Oum Dalil, una mujer de 55 años. Entre la multitud, er posible escuchar consignas contra el presidente sirio Ahmad al Sharé.
El emisario estadounidense, Tom Barrack, también fue blanco de críticas después de haber visitado la víspera a Al Sharé en Damasco y haber hecho un llamado a la “moderación” y al fin de las hostilidades.
Otros 300 kurdos fueron arrestados en Alepo, según el responsable del ministerio de Interior, que no dio detalles sobre su identidad.
El sábado, un corresponsal había visto a varias decenas de jóvenes, de civil, sentados en el suelo bajo custodia de las fuerzas sirias, antes de ser conducidos escoltados a autobuses con destino desconocido.
- "Casas saqueadas" -
En el barrio de Ashrafieh, el primero de los dos bastiones kurdos en caer en manos del ejército, los habitantes pudieron este domingo regresar a sus casas tras un registro de las fuerzas de seguridad.
“Encontramos agujeros en las paredes y nuestras casas han sido saqueadas”, lamentó Yahya al Soufi, un vendedor de ropa de 49 años. "Ahora que ha vuelto la calma, haremos reparaciones y restableceremos el agua y la electricidad”, agregó.
Otra zona de Sheij Maqsud, donde se registraron los combates más violentos, permanece por ahora con acceso prohibido.
Los combates de Alepo recordaron a los habitantes los años de la guerra civil, cuando duros enfrentamientos opusieron la parte oriental, en manos de los rebeldes, al sector occidental controlado por las fuerzas gubernamentales.
El ejército tomó el control de toda la ciudad de Alepo en diciembre de 2016, y obligó a los opositores y sus familias a evacuar hacia lo que entonces era el reducto rebelde de Idlib, en el noroeste.
Desde la caída de Bashar al Asad, el poder islamista se ha comprometido a proteger a las minorías.
Sin embargo, los combates de Alepo son el tercer episodio de violencia con minorías, tras masacres de alauíes en la costa en marzo y enfrentamientos con los drusos en el sur en julio.
Los kurdos, que aprovecharon el caos de la guerra civil (2011-2024) para apoderarse de vastos territorios del norte y noreste de Siria —incluidos campos petroleros y gasíferos—, reclaman en particular un sistema de gobernanza descentralizado.
P.Baumann--BVZ