Un viticultor israelí decidido a quedarse en Cisjordania pese a las sanciones
Con las sanciones anunciadas por Reino Unido, Francia y Canadá contra comercios como el suyo, el propietario de la bodega israelí Psagot, situada en Cisjordania ocupada, corre el riesgo de perder un mercado importante, pero no tiene intención de marcharse.
"Evidentemente vamos a perder algunas ventas", afirma a la AFP Yaakov Berg desde su bastión en la colonia de Shaar Binyamin, frente al pueblo palestino de Mikhmas.
"Pero a largo plazo, les prometo que si regresan dentro de uno o dos años verán que no habrán dejado de aumentar", quiere creer.
A su alrededor, como de costumbre, las copas tintinean, las conversaciones se vuelven cada vez más ruidosas y los clientes, algunos con un arma automática colgada al hombro, circulan entre las mesas mientras los empleados empaquetan cuidadosamente cajas de botellas.
- Ellos serán los que sufran -
"Las consecuencias de esta decisión, tan estúpida como cruel, las sufrirán los británicos más que nosotros. Ellos serán los que sufran", asegura el viticultor.
Sin embargo explica que exporta alrededor del 60% de su producción. A Reino Unido -donde registra cerca de un millón de dólares en ventas anuales-, pero también a Estados Unidos, países latinoamericanos como México y Argentina o Europa.
"Nuestros vinos se encuentran prácticamente en todas partes", proclama.
Pero no estarán por mucho tiempo en Reino Unido, Francia y Canadá, países que anunciaron el martes que prohibirán la importación de productos procedentes de las colonias.
"La expansión sistemática de las colonias" en Cisjordania, ocupada por Israel desde 1967, y "el considerable aumento de la violencia de los colonos" representan "una amenaza directa y urgente" para la "solución de dos Estados al conflicto israelo-palestino", estimaron.
Otros nueve países europeos están estudiando medidas similares.
Israel no publica datos públicos precisos sobre las exportaciones procedentes de sus colonias: principalmente productos agrícolas, vino y cosméticos del mar Muerto. Las ventas suelen integrarse en el comercio exterior del país y, por consiguiente, son difíciles de rastrear.
Calcalist, principal diario económico israelí, estima, no obstante, que representan menos del 1% del total de las exportaciones nacionales de bienes y servicios.
- Nuestra patria -
Cerca de 500.000 israelíes viven actualmente junto a unos tres millones de palestinos. Bajo el gobierno de derechas de Benjamin Netanyahu, las colonias se han extendido por todas partes.
Yaakov Berg asegura que enfrenta llamamientos al boicot desde que abrió su negocio hace unos veinte años y, por ello, no tiene "miedo" a estas nuevas medidas.
"Estamos en nuestra patria y creemos en lo que hacemos", afirma quien considera, al igual que una parte de sus conciudadanos, que Cisjordania forma parte integrante de Israel.
Desde la soleada terraza de grava de su finca se divisa el pueblo palestino de Mikhmas, en la ladera opuesta.
El pueblo sufrió varios ataques de colonos desde principios de año y una comunidad beduina, que denunciaba un acoso constante por parte de sus vecinos israelíes, fue desplazada en febrero.
Berg se muestra escéptico respecto al nivel de violencia. Y atribuye las sanciones de Londres, París y Ottawa al "antisemitismo".
Las medidas, así como las acusaciones de "limpieza étnica" que, según la diplomacia británica, está teniendo lugar en el territorio palestino, refuerzan sus convicciones, asegura.
"Cultivaremos más uvas, construiremos más casas y nos quedaremos".
A.S.Neumann--BVZ