La tregua y el diálogo peligran por amenaza israelí de seguir atacando Líbano
Israel amenazó este jueves con continuar los bombardeos contra Hezbolá en Líbano pese a que puede hacer descarrilar la frágil tregua entre Irán y Estados Unidos, así como las negociaciones de paz para poner fin a la guerra en Oriente Medio.
En un Líbano en duelo, los socorristas rebuscan entre los escombros a víctimas de los bombardeos simultáneos del miércoles contra varias regiones libanesas que, según el último saldo del Ministerio de Salud, han dejado más de 200 muertos y mil heridos.
"Nuestro mensaje es claro: a cualquiera que actúe contra civiles israelíes, lo golpearemos. Seguiremos golpeando a Hezbolá allí donde haga falta, hasta que restauremos la seguridad de los residentes del norte" de Israel, los más expuestos a los proyectiles del movimiento proiraní Hezbolá, dijo el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
El ejército volvió a pedir el jueves a los habitantes de algunos barrios del sur de Beirut que evacuen la zona ante la posibilidad de nuevos bombardeos.
"Nuestras manos siguen en el gatillo, Irán nunca abandonará a sus hermanos y hermanas libaneses", reaccionó el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y advirtió que los bombardeos hacen que las negociaciones de paz previstas este fin de semana con Washington en Islamabad "no tengan sentido".
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, añadió que Líbano es una "parte inseparable" del acuerdo y que si se viola la tregua darán una "respuesta firme".
Para Pakistán, mediador en la guerra, la tregua se aplica "en todas partes, incluido Líbano". Israel y Washington lo desmienten.
"Si Irán quiere que esta negociación se rompa por un conflicto (...) que no tiene nada que ver con ellos, y que Estados Unidos nunca ha dicho que formara parte del alto el fuego, es su elección", aseguró el vicepresidente estadounidense JD Vance.
La presión internacional aumenta.
Francia, el Reino Unido y la Unión Europea pidieron que la tregua de dos semanas abarque a Líbano y Rusia da por sentado que lo incluye.
El canciller alemán, Friedrich Merz, anunció que su país reanudará sus negociaciones con Teherán e instó a Israel a renunciar a su ofensiva en Líbano.
La ONU advirtió que los ataques en Líbano representan un "grave peligro para el alto el fuego".
Pero este jueves el ejército israelí causó al menos cinco muertos en ataques en el sur del país, donde Hezbolá dio cuenta de enfrentamientos directos.
- Negociaciones en Pakistán -
Antes de las negociaciones en Pakistán, el presidente estadounidense Donald Trump avisó que mantendrá a las tropas cerca de Irán hasta un "acuerdo real".
Y si las negociaciones fallan "disparará más fuerte de lo que nadie haya visto nunca", advirtió.
El programa nuclear iraní es uno de los temas más conflictivos.
El jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán descartó restringir el programa de enriquecimiento de uranio.
"No son más que deseos que quedarán enterrados", declaró Mohamad Eslami a la agencia Isna.
Estados Unidos e Israel acusan a Irán de querer dotarse de la bomba atómica, lo que Teherán niega.
Trump parece dispuesto a "discutir" sobre "el levantamiento (...) de las sanciones" que asfixian la economía de Irán, pero se niega a ceder sobre el enriquecimiento de uranio.
- Incertidumbres sobre Ormuz -
La situación sigue siendo confusa en torno al estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica bloqueada por Irán desde el comienzo de la guerra y cuya reapertura era una condición para el alto el fuego.
La Unión Europea rechazó la idea de "peaje" para este estrecho en aguas internacionales, después de que Irán insinuara que podría cobrar por permitir el paso de los buques.
Pese a todo, después de cinco semanas de guerra en Oriente Medio, el alto el fuego trajo cierta calma en su segundo día, sin bombardeos en las últimas horas en Irán o en el Golfo.
En Teherán, miles de iraníes se congregaron cuando se cumplen 40 días de la muerte del exlíder supremo Alí Jamenei el 28 de febrero, cuando un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel desató la guerra. Desde entonces ha causado miles de muertos y sacudido la economía mundial.
En Israel han reabierto los lugares sagrados y los colegios.
En los mercados el soplo de esperanza que trajo el anuncio de una tregua duró poco: los precios del petróleo rozaron de nuevo la barrera de los 100 dólares por barril.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que la guerra podría sumir a 45 millones de personas en la inseguridad alimentaria.
A.Kaufmann--BVZ