Rubio recibe a Asfura en medio del pulso político en Honduras tras las reñidas elecciones
El jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió el lunes al presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, en medio de un pulso político en el país centroamericano tras reñidas elecciones.
El encuentro entre Rubio y Asfura, quien durante la campaña contó con el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump, tuvo lugar en la sede del Departamento de Estado y no se aceptaron preguntas de la prensa, constató la AFP.
Un comunicado posterior de la oficina de Rubio señaló que ambos líderes abordaron la "importancia de combatir el crimen transnacional, fortalecer la seguridad regional (...) y acabar con la inmigración ilegal", así como la situación en Venezuela.
Asfura, de 67 años, fue proclamado el 24 de diciembre ganador de las elecciones del 30 de noviembre, marcadas por la intervención de Trump y denuncias de fraude del oficialismo y del candidato derechista Salvador Nasralla, quien fue derrotado por menos de un punto porcentual.
El gobierno saliente de la izquierdista Xiomara Castro promulgó hace dos días un decreto que ordena completar el escrutinio, dado que Asfura fue declarado mandatario electo con 97,8% de los votos. Pero el Consejo Nacional Electoral (CNE) consideró el lunes "inconstitucionales e ilegales" esas directrices.
Castro, para quien los resultados electorales están "viciados de nulidad" por la "injerencia" del presidente de Estados Unidos, pidió el sábado a Trump dialogar sobre los comicios mediante "una audiencia o llamada directa".
La mandataria también rechaza que Trump haya indultado a principios de diciembre al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, copartidario de Asfura, cuando cumplía una condena a 45 años de prisión en Estados Unidos por narcotráfico.
La Casa Blanca no ha reaccionado oficialmente a la demanda de diálogo de Castro.
Pero Trump publicó el fin de semana en su plataforma Truth Social un largo artículo de uno de sus exconsejeros, Roger Stone, sobre el polémico indulto. Para justificar el perdón, Trump indicó simplemente que personas de su confianza le habían explicado que el caso era un "montaje" y que Hernández era inocente.
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