Combatientes kurdos se niegan a evacuar Alepo pese al llamado de las autoridades sirias
Los combatientes kurdos atrincherados en dos barrios de Alepo se negaron el viernes a abandonar esta gran ciudad del norte de Siria, desafiando a las autoridades, que habían lanzado un llamado a evacuar tras decretar un alto el fuego.
La violencia, que ha dejado al menos 21 muertos desde el martes, es la más grave registrada en Alepo entre el gobierno central y los kurdos, importante minoría étnica que controla parte del noreste del país.
Los combates han obligado a decenas de miles de civiles a huir, y la ONU estima que al menos 30.000 familias han sido desplazadas.
Un alto el fuego anunciado a primera hora del viernes se mantenía a media mañana, según corresponsales de la AFP apostados a la entrada del barrio kurdo de Achrafieh, cercado por el ejército sirio.
Según indicaron, vieron a miembros de las fuerzas de seguridad comenzar a entrar en ese barrio, con vehículos destinados a la evacuación de los combatientes.
Un pequeño número de civiles también salía del barrio, añadieron.
Las autoridades anunciaron que los combatientes kurdos serían evacuados con sus armas ligeras hacia la zona autónoma kurda del noreste del país, "garantizándoles un paso seguro".
Pero estos se negaron a abandonar Achrafieh y Cheikh Maqsud, donde permanecen atrincherados.
"Hemos decidido permanecer en nuestros barrios y defenderlos", declararon los comités locales, afirmando rechazar cualquier "rendición".
- Rivalidades regionales -
Estados Unidos, preocupado por el costo humanitario del conflicto y el riesgo de que se incendie la región, expresó su "profunda gratitud a todas las partes por la contención y la buena voluntad que han hecho posible esta vital tregua", declaró en la red social X su enviado para Siria, Tom Barrack.
El jueves, el ejército sirio volvió a bombardear los barrios kurdos de Alepo y los enfrentamientos se prolongaron hasta la noche con disparos de artillería, constató un corresponsal de la AFP.
Las autoridades concedieron el jueves tres horas a los civiles para huir a través de dos "corredores humanitarios", por los que, según ellas, pasaron unas 16.000 personas solo ese día. Ambas partes se culpan mutuamente del inicio de los enfrentamientos el martes.
El jefe de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mazloum Abdi, consideró el jueves que "los intentos de asaltar los barrios kurdos, en plena fase de negociación, socavan las posibilidades de llegar a un acuerdo".
La violencia exacerba la rivalidad en Siria entre Israel y Turquía, que libran una lucha por la influencia desde la caída de Bashar al Asad en diciembre de 2024.
Ankara, aliado de las autoridades sirias, afirma estar dispuesto a "apoyar" al ejército en su "operación antiterrorista" contra los combatientes kurdos. Turquía, que tiene una frontera de más de 900 kilómetros con Siria, llevó a cabo allí entre 2016 y 2019 varias operaciones de gran envergadura contra las fuerzas kurdas.
Israel, que mantiene negociaciones con Damasco para alcanzar un acuerdo de seguridad, condenó los "ataques" del poder sirio contra la minoría kurda.
El dirigente sirio Ahmad al Chareh abordó la situación en Alepo durante una llamada con su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan, subrayando estar decidido a "poner fin a la presencia armada ilegal" en la ciudad, indicó la presidencia siria.
También mantuvo una conversación con el presidente francés Emmanuel Macron, a quien aseguró que el poder considera a los kurdos como "parte integrante del tejido nacional y un socio esencial en la construcción del futuro de Siria".
Asimismo, Chareh recibió el viernes en Damasco a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la dirigente de más alto rango de la UE en visitar Siria desde la caída de Bashar al Asad a finales de 2024. La UE había instado el jueves a los beligerantes en Alepo a mostrar "moderación y proteger a los civiles".
W.Hofmann--BVZ