"Aquí no hay ébola": la desinformación entorpece la lucha contra la epidemia en RD Congo
La desinformación está obstaculizando los esfuerzos para contener el ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC), con graves consecuencias en el terreno: retrasos en la atención médica, rechazo a recibir cuidados y agresiones al personal sanitario.
"Aquí no hay ébola, todos están viviendo la vida al máximo", dice una mujer en un video viral, que afirma encontrarse en el país africano.
"El único lugar donde hay ébola es en las redes sociales y en los medios internacionales", añade.
Esta publicación, que ha recibido más de 41.000 "me gusta" en X, es un ejemplo más de la avalancha de desinformación que acompaña a la última epidemia, que ya causó 115 muertos en RDC.
Al igual que con la pandemia de covid-19, las noticias falsas van desde negar la existencia de la enfermedad hasta acusar a las autoridades de inventarla con fines lucrativos, explicó la epidemióloga Hemes Nkwa.
Tanto en Internet como en los pueblos, algunos achacan los decesos repentinos a la brujería, mientras que otros creen que el ébola es un bulo ideado para atraer ayuda extranjera.
La ONG ActionAid estima que en la provincia nororiental de Ituri, epicentro del actual brote, casi una de cada tres personas cree que la enfermedad es un invento.
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido que "la desinformación es casi tan peligrosa como el propio virus y se propaga con la misma rapidez".
- "Casi los matan a golpes" -
La desinformación está retrasando el tratamiento porque muchos pacientes buscan atención médica solo cuando ya es muy tarde, afirmó Saani Yakubu, directora nacional de ActionAid.
Además, dificulta el rastreo de los contactos, ya que las familias ocultan información y los trabajadores de la salud temen visitar los hogares.
Algunos trabajadores humanitarios y funcionarios del gobierno han sido agredidos, afirmó a la AFP Mamadou Kaba Barry, de la ONG Alima.
Dos tiendas de campaña de Alima fueron incendiadas el mes pasado en un hospital de Ituri después de que la familia de un paciente intentara recuperar el cadáver, infringiendo las normas de seguridad para una enfermedad en la que no creían.
Barry explicó también que se lanzan piedras a vehículos y se ataca repetidamente a los equipos responsables de los entierros.
A finales de mayo, los parientes de un fallecido "casi matan a golpes" a trabajadores que realizaban una inhumación bajo protocolo en la ciudad de Bunia.
Muchas familias sospechan que se retienen los cuerpos porque el personal sanitario trafica con órganos.
"Todo esto nos impide prestar una atención médica normal", subrayó la humanitaria, y destacó que "la información ocupa un lugar central en la lucha" contra el ébola, que se transmite a través del contacto cercano y los fluidos corporales.
- Una desconfianza profundamente arraigada -
Si bien los expertos afirman que la desinformación ha acompañado a todos los brotes de ébola, estos consideran que se disparó en los últimos años con el auge de las redes sociales.
Más allá de la falta de información, el problema refleja una crisis de confianza más profunda, señaló Nkwa.
"En RDC se han producido varios brotes de ébola en entornos marcados por la inseguridad, las tensiones políticas, la pobreza y, en ocasiones, una desconfianza de larga data hacia las instituciones", afirmó la epidemióloga.
Según explicó a la AFP, los rumores suelen llenar un vacío, ayudando a la gente a dar sentido al miedo o a recuperar la sensación de control sobre la situación.
Para Yakubu, de ActionAid, la solución consiste en restablecer la confianza colaborando estrechamente con las comunidades, lo que supone también capacitar a embajadores que puedan "compartir la información en sus lenguas locales".
Según los expertos, los líderes comunitarios, los supervivientes e incluso los curanderos tradicionales -quienes, según Nkwa, gozan de una "gran credibilidad social"- pueden desempeñar un papel importante.
"Cuando se convierten en aliados, su influencia puede impulsar significativamente la respuesta de salud pública", concluyó.
O.Berger--BVZ