Musulmanes lapidan al diablo cerca de La Meca, momento culminante de la peregrinación
Cientos de miles de musulmanes cumplen este miércoles en Arabia Saudita el último gran ritual de la peregrinación anual a La Meca con la lapidación simbólica del diablo, en un contexto convulso por la guerra en Irán.
Desde el amanecer, multitudes de peregrinos reunidos en el oeste del reino comenzaron a concentrarse en un punto del valle de Mina, situado a pocos kilómetros de La Meca, para lanzar piedras a unos monolitos de hormigón que simbolizan al diablo.
Este ritual reproduce la lapidación del diablo por Abraham en los tres lugares donde Satanás habría intentado disuadirlo de obedecer la orden de Dios de sacrificar a su hijo Ismael.
Más de 1,7 millones de personas participan este año en la gran peregrinación anual, según las últimas cifras oficiales difundidas el martes.
Un número muy elevado, pese a la convulsión por la guerra en torno a Irán y la incógnita de si habrá un acuerdo con Estados Unidos o una reanudación de las hostilidades. Durante el conflicto, Teherán atacó en represalia a sus vecinos del Golfo, entre ellos Arabia Saudita.
Un frágil alto el fuego está en vigor desde el 8 de abril, pero las negociaciones para poner fin de forma duradera al conflicto parecen estancadas.
El 'hach', que consiste en una serie de ritos llevados a cabo durante varios días, a menudo al aire libre, se desarrolla este año nuevamente bajo un calor atorrante.
El martes, los fieles rezaron en el monte Arafat con temperaturas que alcanzaron los 45 grados centígrados.
Los peregrinos pasaron luego la noche a la intemperie en Muzdalifah, a medio camino entre Arafat y Mina, donde recogieron piedras para proceder a la "lapidación del diablo".
Tras lanzar las piedras, los fieles regresan a La Meca, la ciudad más sagrada del islam, para una última circunvalación alrededor de la Kaaba, la estructura cúbica negra en el corazón de la Gran Mezquita hacia la cual los musulmanes de todo el mundo se vuelven para rezar.
Este día coincide con el Aíd al Adha, una fiesta celebrada en recuerdo del sacrificio que Abraham estuvo a punto de consumar al querer inmolar a su hijo Ismael.
Según la tradición musulmana, el ángel Gabriel le propuso in extremis sacrificar en su lugar un carnero.
Por este motivo, los musulmanes degüellan una res, por lo general un cordero, y ofrecen una parte de la carne a los necesitados.
A.Haas--BVZ